El río de la vida

person standing beside car
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La vida vista como un río es una metáfora poderosa. Ese río cuya corriente nos arrastra y a veces nos fuerza a soltar la mano de los que nos acompañan, para no volver a encontrarnos con ellos jamás. Salvo en algunas ocasiones.

La luna sonríe incitante, seductora, desde el cielo nocturno por encima de las luces de la ambulancia. Pablo se arrodilla junto a mí. No lo veía desde el instituto. Supe que estudió Medicina, que se casó y tuvo dos hijos, pero siempre a través de amigos comunes. Parece mentira que nos llamaran los inseparables. La vida ha vuelto a reunirnos. Me inundo de orgullo al ver cómo dirige a su equipo, impartiendo órdenes, peleando.  Hace que el suelo parezca menos frío.

Cuánto tiempo ha pasado, Pablo, le digo, pero no me contesta. 

—Adrenalina un miligramo. Desfibrilador a trescientos. Pedro, mírame, ¿no te acuerdas de mí?

Claro que me acuerdo,  ¿cómo iba a olvidarte? Veo que cumpliste tu sueño.

—Lo estamos perdiendo. Asistolia. Tres ampollas de adrenalina. Vamos, abre los ojos, por favor, soy Pablo, ¿no me reconoces?

Si ya te lo he dicho. Pedro y Pablo, los inseparables, a la conquista del palacio de invierno. 

—Desfibrilador. Aguanta, Pedro, por Dios, no me dejes.

Tú siempre tan bromista. ¿A dónde quieres que vaya? Ahora que nos hemos encontrado no te dejaré marchar sin tomar una cerveza, cuando no estés tan ocupado. Tienes mucho que contarme. Yo poca cosa, como puedes ver.

—Desfibrilador, otra vez. Maldita sea, tienes una pinta horrible amigo.

Supongo que sí. La vida en la calle es muy dura. Últimamente no me va muy bien, pero ahora que estamos juntos de nuevo sé que por fin encontraré una salida. Ya lo verás.

—Lo siento Pedro, lo siento mucho.

No es culpa tuya. No llores. Has hecho lo que has podido. Creo que los dos nos merecemos esa cerveza.

El frenesí ha desaparecido, todos están quietos. Mi amigo se levanta del suelo, con los brazos caídos y expresión de derrota. De repente ya no hace frío. Me siento ligero, como si flotara, atraído hacia esa luz que se ve por encima de la ambulancia. Pensé que era la luna, pero es otra cosa. Nuestra cerveza tendrá que esperar.

 

Fin de

El río de la vida

Sí, para los que tenemos una edad y vamos camino de tener dos, la alusión a esta canción siempre será irresistible. Disfrutadla.

5 comentarios en “El río de la vida

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