EL SABIO Y EL AMOR

Un sabio quería averiguar qué cosa extraña era el amor, pues le habían encargado su definición para una enciclopedia. A tal fin se despidió del ama de llaves, abandonó su biblioteca y recorrió el mundo. Siempre que le preguntaban contestaba con sinceridad: «Busco el amor», lo cual provocaba carcajadas porque el sabio no era muy agraciado. Por más que lo intentó, no halló un ejemplo de verdadero amor. Si llegaba a sus oídos que una pareja joven se amaba, acudía raudo a examinarlos de cerca, lo cual le ocasionó no pocos contratiempos. Pero tras una evaluación minuciosa, siempre dictaminaba que allí entraban en juego las hormonas, el deseo y la lujuria, y nada más. Donde todos veían el amor de unos padres por sus hijos, el sabio, tras profundo análisis, sólo veía el impulso de la vida por perpetuarse y un patético intento por asegurarse cuidados en la vejez. Cuando observaba a una pareja de ancianos que llevaban mucho tiempo juntos, el sabio sólo veía los lazos de la rutina, el cansancio de una larga vida y la incapacidad para buscarse otro compañero. Hastiado tras incontables años de búsqueda infructuosa, regresó derrotado a su biblioteca. El ama de llaves, envejecida al igual que él, se alegró mucho de verlo y le dijo que temía que le hubiera ocurrido una desgracia. El sabio, malinterpretando su interés, profirió palabras terribles, vomitando sobre ella toda la amargura por su fracaso: «No tenías que preocuparte de nada, a mi partida dejé resuelta tu manuntención y tu alojamiento en esta casa». La mujer,  conteniendo las lágrimas, le llamó viejo estúpido, y le dijo que no reconocería el amor aunque lo tuviera delante de sus narices. Luego recogió sus cosas y se marchó, dejando al sabio sumido en profundas cavilaciones. De lo que ocurrió a continuación no se sabe mucho, aunque es conocido que el sabio no volvió a trabajar para ninguna enciclopedia, si es que eso puede darnos alguna pista.

FIN

Anuncios

LA CITA

img_7219

Un pequeño homenaje en el día mundial de las bibliotecas.

Anoche soñé que volvía a la biblioteca; otra vez. Se adueñó de mí la urgencia de una cita ineludible. A las doce en “escritores extranjeros”, ante la “R” de Rudyard Kipling. Sombras ajenas conocidas espiaban mis pasos; ¿a quién le sorprenden las sombras en un sueño? El bibliotecario murmura admoniciones. Me entretengo en la sección de “Fantasía y ciencia ficción”, como tantas veces. Ni el motor del sueño me libera de esa rutina. Debo continuar. La impaciencia innegociable de los sueños me atenaza. He llegado. Suenan las campanadas. Ella no ha venido. Otra vez. La angustia me inunda como un fuego impío. ¿Y si no era aquí? ¿Si no era la hora? Recorro con los dedos los lomos de los libros. De pronto me desborda una carcajada hasta ahora contenida. ¿“R” de “Kipling”? ¿Acaso el sueño es un error? ¿O peor, una broma?
Anoche soñé que me despertaba en la biblioteca. Oigo las campanadas. Ella se acerca; sé que nunca se reunirá conmigo. Creo comprender. La cita es en tantas letras. No caben certezas. Sólo entretener la espera.

Hoy iré a la biblioteca.

ALLÍ HUBO UN MÁGICO

Envié este microrrelato sobre un futuro postapocalíptico a un concurso. Era de una empresa que había instalado un ascensor de cristal con energía solar en el Palacio de Carlos V, en la famosa Alhambra de Granada. No resulté ganador. No basta una buena idea (supuesta, je je); hay que escribirlo bien y luego gustar al jurado. Reconozco que resulta un poco extraño, pero los microrrelatos me plantean inquietantes desafíos. Seguir leyendo “ALLÍ HUBO UN MÁGICO”

LOS DANZARINES DE LAS ARENAS

Esto que sigue es un capitulito de mi obrita de Ciencia Ficción-Fantasía titulada “Los Nómadas de las Arenas del Tiempo”. Un pueblo dividido en castas avanza por el desierto construyendo una vía de tren, no se sabe si huyendo de o intentando regresar al lugar del que proceden, misteriosamente aludido como la Capital. La narración corre a cargo de un niño.  Quiero pensar que la sensación de alegría y maravilla que transmite (¡o eso espero!) a pesar de todo este capitulito, me rescata de estos días algo grises. Seguir leyendo “LOS DANZARINES DE LAS ARENAS”