La casa del mediodía

Es bueno estar de vuelta después de tanto tiempo. Espero que os guste.

Ariel se materializó justo delante del letrero. Cada vez le  incomodaba más aquel medio de transporte. Resultaba excitante el primer millón de veces: el ejercicio de la magia; transgredir los límites del espacio y el tiempo; en fin, todas esas cosas que deslumbran a un joven fuego fatuo de ciento cincuenta años y le hacen enrolarse en el cuerpo de normalizadores de Fantasía. Ahora prefería viajar de forma menos convencional, por ejemplo en carruaje, pero hoy tenía prisa.

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