Butaca de patio

Este relato me ha gustado mucho. Si os apasiona el teatro, no podéis dejar de leerlo.

Mi ballena verde

butacas 2

Su padre escuchaba al otro lado del teléfono, ofreciéndole la vida cómoda que siempre tuvo. Para él era su niña, su única niña. Mientras ella mordisqueaba la yema de sus dedos encallecidos, que asomaban a través de unos viejos guantes, ya perforados, dos lágrimas, redondas como lunas, se congelaban en sus mejillas, al tiempo que, entre sollozos, se desataba:

– ¿Acaso tú sabes lo que es eso? ¿Sabes lo que es sentir un escalofrío que te congela las venas por unos breves segundos? ¿Sabes lo que es sentir un calambre que te recorre el cuerpo desde el dedo gordo del pie hasta el último pelo de la coronilla? ¿Sabes lo que es embriagarse sin probar el etílico? ¿Sabes lo que es el hechizo de despertar el anónimo reconocimiento? ¿Sabes lo que es sentir el éxtasis -sí, el éxtasis-, como muy pocos hombres serían capaces de hacerte sentir? Un éxtasis que…

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