Lady Brizzbourne (3 minutos)

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En ocasiones, el ejercicio de la creatividad literaria nos proporciona grandes satisfacciones. Tal fue mi caso en el siguiente relato. Cómo me gustaría haber conocido a Lady Brizzbourne y, sobre todo, ojalá hubiera compartido el mismo futuro que el protagonista.

Más que caminar levitaba sobre la alfombra del pasillo, agitando las manos dispuesta a aferrarse a cualquier saliente ante la mínima corriente de aire. El primer día de trabajo ya me advirtieron los compañeros, entre risas: lady Brizzbourne atravesaba el corredor todas las tardes a las dos en punto, y el pasillo debía estar limpio, libre de obstáculos y las ventanas cerradas. Seguir leyendo “Lady Brizzbourne (3 minutos)”

Jolly house (1 min)

 

mansion antigua
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¿Quién no ha deseado ser niño para siempre?

Amado diario:

A veces querría que la guerra no acabara nunca. Sé que eso no lo piensan las niñas buenas, pero si dejan de tirar bombas sobre Londres papá y mamá volverán a buscarme, y yo quiero vivir en Jolly House con mis abuelitos para siempre.

Por la mañana el sol me despierta y yo aprieto los ojos y veo figuritas brillantes. Luego abro la ventana y saludo a Rhys que saca a las vaquitas. Después bajo las escaleras que hacen crac-crac y sigo el olor del pan y el té. Hoy he comido pastel de carne, y le prometí a abuelita que nunca voy a olvidar su sabor.

El abuelo me llevó a pescar al estanque, y fue tan divertido. Me dijo muy serio que no debo ir yo sola, pero tengo que buscar un pendiente que se me cayó. ¡Me lo regaló papá! Iré después de que se acuesten los abuelitos y volveré en seguida. Me gusta andar a oscuras, tocando las paredes que parecen tener un corazón que late y me cuenta historias, y oír los silbidos del viento y la canción de los robles que casi llegan al tejado.

Ojalá me quedara para siempre en Jolly House.

 

Fin de Jolly house: La casa de la alegría.

Si no leíste su relato encadenado: Mourning house