Pato rojo 23

Six colorful rubber ducks
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La masificación,  opinan algunos, no nos difumina lo suficiente. Son los mismos que se erigen en guardianes de nuestra intimidad y nuestras vulnerabilidades. Y la enfermedad es nuestra mayor debilidad. 

La entrada del hospital siempre le recordaba el hall de un gran hotel. Aquel espacio inmenso de techo abovedado no se parecía en nada a los hospitales de su niñez. Seguir leyendo “Pato rojo 23”

Adiós a la luz

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Vivimos huyendo de nuestros temores personales, aterrorizados por si un día se hacen realidad. Sin embargo, el devenir caprichoso de nuestra existencia nos enseña a menudo que aquello que más tememos no es lo peor que puede pasarnos. 

El pánico a no ver la luz de nuevo lo paralizó. Volvió a ser un niño en el funeral de su abuelo. Desafiado por sus primos, se había introducido en el ataúd. Había querido mucho a su abuelo, pero aquel cuerpo era el de un extraño; su insana gelidez lo aterrorizó. La tapa del ataúd cayó sobre él y todo fue oscuridad. Seguir leyendo “Adiós a la luz”

No soy yo. Eres tú

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Hay cosas que nunca cambian y otras que cambian demasiado. Pero siempre será una verdad universalmente aceptada que las relaciones pasan por momentos difíciles.

George aborrecía que Ari lo tratara así. En momentos como aquel odiaba, más que nunca, ser incapaz de abrazarla y que ella tampoco lo hiciera. Habían pasado tantas veces por lo mismo. Seguir leyendo “No soy yo. Eres tú”

Primavera

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Las cigüeñas han regresado, los dias se alargan palpablemente, los cerezos y almendros en flor. La naturaleza nos obsequia con un adelanto de la primavera, la época del renacer a la vida. 

El sol asciende por un cielo sin nubes y su luz destierra las sombras del parque. Una brisa suave mece la hierba y apenas levanta una onda en el estanque cercano.  Seguir leyendo “Primavera”

Rin Rin (Crónicas del Grinch II, 13)

Fruit merchant, vintage engraving.Hacia Belén va una burra[1]

Con este relato finalizan las “Crónicas del Grinch” de las Navidades de 2018. Las tradiciones nos confieren seguridad y bienestar, pero comportan siempre un sacrificio. A veces, sin embargo, cambiarlas puede ser la mejor opción, aunque ello signifique enfrentar un futuro de incertidumbre, al menos al principio. En cualquier caso, os deseo que nunca deje de fluir el chocolate. Feliz 2019 y hasta las próximas Navidades.

El rumor corrió como la crecida de un río en primavera, y la inquietud empapó a los lugareños, sin importar si eran jóvenes o viejos, ricos o pobres. Parecía imposible, pero en Hayedo[2] de la Sierra le habían negado la entrada. En Fresneda del Monte el párroco, un cura joven recién llegado de la capital, después de un sermón incendiario, lo había expulsado de la población. Seguir leyendo “Rin Rin (Crónicas del Grinch II, 13)”

Ven a mi casa esta Navidad (Crónicas del Grinch II, 3)

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Lo peor de la Navidad es el recuerdo de los que ya no están. Por otra parte, nos gusta pensar que es el momento de olvidar  las afrentas, los enfados, los desencuentros de todo el año o quizás de una vida. Lo importante es que nuestra mesa no esté vacía en Navidad.

—¿Has hecho todo tal como acordamos, Alf? —dijo el anciano de pelo blanco sentado en medio del salón sumido en sombras. Más allá de los cristales, la noche se vestía de luces de colores. Era nochebuena en la gran ciudad.

—Sí, Nikos. El sistema de defensa está desactivado —dijo el mayordomo dejando una botella de champán y dos copas sobre la mesa .

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El pequeño tamborilero (Crónicas del Grinch II, 2)

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El pequeño tamborilero[1]

El aroma a misterio y maravilla  tiene algo de adictivo para nosotros.  En su persecución arrostraremos cualquier riesgo, y nuestro corazón latirá acompasado al ritmo que nos señala el camino. Al fin y al cabo, como todo el mundo sabe, desde niños adoramos los tambores.

Tomás necesitaba aire fresco. Todavía faltaba media hora y contemplar las caras de los otros le suponía una tortura. No soportaba aquella expresión de consuelo y desesperanza. Normalmente lo sobrellevaba bastante bien, pero hoy era la primera nochebuena.

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