U-N-D-O! (En los mejores centros comerciales)

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(Deshacer)

Para demostrar que no soy el profeta de futuros sombríos que algunos creen, hoy os presento un relato lleno de optimismo y fe en la naturaleza de los seres humanos, y en la inagotable capacidad de la tecnología para mejorar su vida en este planeta.

Eres una persona inteligente, y siempre sospechaste que la felicidad de los ricos y poderosos no se debía solo a que viven más años, más sanos, y en casas mejores. Estabas en lo cierto. La verdadera razón es un pequeño electrodoméstico que se llama… Seguir leyendo “U-N-D-O! (En los mejores centros comerciales)”

Un millón de muertes

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Algunos han señalado mi debilidad por la truculencia y la masacre. No entiendo por qué, pero, de todos modos, en el siguiente relato limito el número de damnificados. Ojalá aún se demore mucho el instante de enfrentaros a la Gran Verdad.

He vivido un millón de vidas, desde la ameba primigenia que perseguía la luz, hasta el dinosaurio víctima del curso irracional del cosmos; desde el primer pez que abandonó el fango hasta la forma que tantas veces he habitado y en la que ahora aguardo. Pero el cachorro que tableta en mano pretende desentrañar el misterio de la que considera solo una vida más, nunca podría aceptarlo. Seguir leyendo “Un millón de muertes”

Rutas oscuras 

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Cabalgamos una montaña rusa llamada tecnología, creyendo tener el control, mas somos incapaces de variar el rumbo de nuestra vagoneta, condenada a seguir la vía o descarrilar. Ensoberbecidos, declaramos resuelto el problema que  obsesiona a los filósofos desde los tiempos de Platón: qué es la realidad. Adictos a las sombras virtuales que hemos creado, no deseamos abandonar nuestra caverna. Por suerte, algunos  rechazan la dictadura de lo establecido para recordarnos que el infierno no son los otros.

Era poco probable tropezarse con algún conocido. Lo verdaderamente importante era evitar las cámaras. La videovigilancia cubría la totalidad de la ciudad, de todas las ciudades. La propaganda oficial se ufanaba de garantizar la seguridad de los ciudadanos donde quiera que se hallasen. Carlos, como todo el mundo, así lo había creído hasta unas semanas atrás, cuando supo de la existencia de lugares fuera del ángulo de visión de las cámaras. Seguir leyendo “Rutas oscuras “

La bruja del acantilado

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La mezquindad y la malicia, especialmente si van de la mano de la ignorancia y la necesidad son malas consejeras a la hora de tratar al diferente. Muchas veces tales personas se convierten en blanco del desahogo de nuestras vidas insatisfechas y miserables.

Os aseguro que nunca he conocido a una vieja que corriera tanto con una pata de palo. Me diréis que no es algo frecuente ahora, pero tampoco cuando yo era niño. Mi memoria no es la que era, y menos con el gaznate seco. Así está mejor, os estoy agradecido. Seguir leyendo “La bruja del acantilado”

No soy yo. Eres tú

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Hay cosas que nunca cambian y otras que cambian demasiado. Pero siempre será una verdad universalmente aceptada que las relaciones pasan por momentos difíciles.

George aborrecía que Ari lo tratara así. En momentos como aquel odiaba, más que nunca, ser incapaz de abrazarla y que ella tampoco lo hiciera. Habían pasado tantas veces por lo mismo. Seguir leyendo “No soy yo. Eres tú”

Jolly house (1 min)

 

mansion antigua
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¿Quién no ha deseado ser niño para siempre?

Amado diario:

A veces querría que la guerra no acabara nunca. Sé que eso no lo piensan las niñas buenas, pero si dejan de tirar bombas sobre Londres papá y mamá volverán a buscarme, y yo quiero vivir en Jolly House con mis abuelitos para siempre.

Por la mañana el sol me despierta y yo aprieto los ojos y veo figuritas brillantes. Luego abro la ventana y saludo a Rhys que saca a las vaquitas. Después bajo las escaleras que hacen crac-crac y sigo el olor del pan y el té. Hoy he comido pastel de carne, y le prometí a abuelita que nunca voy a olvidar su sabor.

El abuelo me llevó a pescar al estanque, y fue tan divertido. Me dijo muy serio que no debo ir yo sola, pero tengo que buscar un pendiente que se me cayó. ¡Me lo regaló papá! Iré después de que se acuesten los abuelitos y volveré en seguida. Me gusta andar a oscuras, tocando las paredes que parecen tener un corazón que late y me cuenta historias, y oír los silbidos del viento y la canción de los robles que casi llegan al tejado.

Ojalá me quedara para siempre en Jolly House.

 

Fin de Jolly house: La casa de la alegría.

Si no leíste su relato encadenado: Mourning house