Bel-sa-Sar. Parte I

El relato que sigue es un homenaje a la reciente pérdida sufrida en nuestra familia las pasadas Navidades. Es también un homenaje a las ferias ambulantes que conocieron nuestros padres y por supuesto, a Ray Bradbury. La infancia es el territorio en el que desarrollamos nuestra sensibilidad para el misterio y la maravilla. Sin ella, el recorrido por la vida sería mucho más triste y aburrido. Pero ese aprendizaje no está exento de dolor. Ojalá un niño siga siendo un niño aunque se encuentre a años luz de la Tierra, en un futuro lejano. 

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