Rin Rin (Crónicas del Grinch II, 13)

Fruit merchant, vintage engraving.Hacia Belén va una burra[1]

Con este relato finalizan las “Crónicas del Grinch” de las Navidades de 2018. Las tradiciones nos confieren seguridad y bienestar, pero comportan siempre un sacrificio. A veces, sin embargo, cambiarlas puede ser la mejor opción, aunque ello signifique enfrentar un futuro de incertidumbre, al menos al principio. En cualquier caso, os deseo que nunca deje de fluir el chocolate. Feliz 2019 y hasta las próximas Navidades.

El rumor corrió como la crecida de un río en primavera, y la inquietud empapó a los lugareños, sin importar si eran jóvenes o viejos, ricos o pobres. Parecía imposible, pero en Hayedo[2] de la Sierra le habían negado la entrada. En Fresneda del Monte el párroco, un cura joven recién llegado de la capital, después de un sermón incendiario, lo había expulsado de la población. Seguir leyendo “Rin Rin (Crónicas del Grinch II, 13)”

Los peces en el río (Crónicas del Grinch II, 4)

Depositphotos_11986421_l-2015

Los peces en el río[1]

Hay personas que persiguen un sueño desde muy pequeñas. La cocina de la vida nos enseña que detrás de un buen guiso hay siempre mucho tiempo y esfuerzo, que hay cosas que debemos estar dispuestos a hacer antes de emplatar.  Muchas personas no lo aceptan y renuncian a su sueño. Pero algunas,  llegado el momento de la verdad, aprietan los puños y saltan al vacío, seguros de que el secreto está en la salsa.

Jordi Esquinat i Somport siempre había soñado con asistir al cóctel de navidad de La Pinta d’argent[2],referencia gastronómica obligada de la capital, del país y, según algunos críticos, del mundo entero en los últimos cuarenta años. 

Seguir leyendo “Los peces en el río (Crónicas del Grinch II, 4)”

Una senda con polvo de estrellas (Crónicas del Grinch II, 1)

Starry Night RoadLa juventud y la madurez, el idealismo y la experiencia, la ira y la paz. ¿Son entidades reales o solo metáforas con las que pretendemos capturar lo inexplicable? En todo caso, están condenadas a entenderse, aunque para ello siempre haya que pagar un precio, que es solo otra metáfora. Quizás también lo sea la Navidad.

El villancico se oyó más fuerte al apagar el motor.

“En la noche de la Nochebuena

Bajo las estrellas por la madrugá”.[1]

 —Gringo imperialista de mierda. Seguir leyendo “Una senda con polvo de estrellas (Crónicas del Grinch II, 1)”