Oh, little town of Bethlehem (Crónicas del Grinch II, 10)

Nativity sceneOh, pequeño pueblo de Belén[1]

El maltrato corroe nuestra dignidad como personas, y  la esclavitud que genera es una variedad del síndrome de Estocolmo. En los casos extremos, solo la muerte rompe las cadenas. A veces. Ahora es tarde, hace frío, y conviene que busquemos refugio para pasar la noche.

Pepe nunca había hecho algo así. María se esforzaba por contener el llanto. A Pepe lo enfurecía verla llorar, y ella no quería enfurecerlo. Sobre todo en su situación. Pero no lograba quitarse de la cabeza la imagen de aquel muchacho de la gasolinera, implorando de rodillas que no lo matara. Seguir leyendo “Oh, little town of Bethlehem (Crónicas del Grinch II, 10)”

Wake me up before you go go/ Last Christmas (Crónicas del Grinch II, 8)

The electric train car inside(Despiértame antes de irte[1]/ La pasada Navidad[2])

Los seres humanos nos empecinamos en racionalizarlo todo. Es por eso que nuestra civilización domina a los demás seres vivos del planeta. A veces pienso que estamos embarcados en una huida a ninguna parte, donde lo único que tenemos claro es a donde no queremos volver, como si intentáramos dejar atrás a nuestros sentimientos. Algunas personas no son así.

De repente, las cosas se desplazaban ante sus ojos a velocidad normal. Durante mucho tiempo la realidad había sido algo borroso que sucedía al otro lado de la ventanilla, mientras ella viajaba en un vagón de tren vacío. Le resultó curioso no haber pensado antes en ello. La velocidad había sido la clave todo el tiempo. Seguir leyendo “Wake me up before you go go/ Last Christmas (Crónicas del Grinch II, 8)”

Ven a mi casa esta Navidad (Crónicas del Grinch II, 3)

New Year fireworks and champagne

Lo peor de la Navidad es el recuerdo de los que ya no están. Por otra parte, nos gusta pensar que es el momento de olvidar  las afrentas, los enfados, los desencuentros de todo el año o quizás de una vida. Lo importante es que nuestra mesa no esté vacía en Navidad.

—¿Has hecho todo tal como acordamos, Alf? —dijo el anciano de pelo blanco sentado en medio del salón sumido en sombras. Más allá de los cristales, la noche se vestía de luces de colores. Era nochebuena en la gran ciudad.

—Sí, Nikos. El sistema de defensa está desactivado —dijo el mayordomo dejando una botella de champán y dos copas sobre la mesa .

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Jolly house (1 min)

 

mansion antigua
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¿Quién no ha deseado ser niño para siempre?

Amado diario:

A veces querría que la guerra no acabara nunca. Sé que eso no lo piensan las niñas buenas, pero si dejan de tirar bombas sobre Londres papá y mamá volverán a buscarme, y yo quiero vivir en Jolly House con mis abuelitos para siempre.

Por la mañana el sol me despierta y yo aprieto los ojos y veo figuritas brillantes. Luego abro la ventana y saludo a Rhys que saca a las vaquitas. Después bajo las escaleras que hacen crac-crac y sigo el olor del pan y el té. Hoy he comido pastel de carne, y le prometí a abuelita que nunca voy a olvidar su sabor.

El abuelo me llevó a pescar al estanque, y fue tan divertido. Me dijo muy serio que no debo ir yo sola, pero tengo que buscar un pendiente que se me cayó. ¡Me lo regaló papá! Iré después de que se acuesten los abuelitos y volveré en seguida. Me gusta andar a oscuras, tocando las paredes que parecen tener un corazón que late y me cuenta historias, y oír los silbidos del viento y la canción de los robles que casi llegan al tejado.

Ojalá me quedara para siempre en Jolly House.

 

Fin de Jolly house: La casa de la alegría.

Si no leíste su relato encadenado: Mourning house

El lempu (2 min)

tribal wood hand
http://www.esprit-mystique.com/tribal-wood-hand-painted-accessories.html

Me apetecía escribir un texto con sabor antiguo. He intentado aportar un enfoque y un tema contemporáneos. Del folclore disfruto más la belleza que su frecuente moralina, pero resulta difícil dotar a un relato corto del aroma a antigüedad sin cierto barniz ejemplarizante; espero que no haya sido excesivo.

Érase una vez, hace mucho tiempo, un príncipe que idolatraba a su madre, la reina. Hasta tal punto la amaba, que cuando ella enfermó nuestro príncipe se embarcó en la peligrosa búsqueda del objeto sagrado que podría sanarla.

—Atended los que estáis sentados junto al fuego, pues mi historia ya comienza: Seguir leyendo “El lempu (2 min)”